Ya no soy la misma
Algo está cambiando en mí. Eso siento desde que mi rumbo es distinto: ya no soy la misma.
Todavía no tengo
claro si es un camino que me guste, porque estoy en obras. Hay niebla que me
envuelve y es difícil de soportar porque me nubla y me enturbia, me ahoga y me
ciega. Quisiera que llueva para que así, esta nube gris se disipe; para que
así, esta sensación me abandone y se evapore.
Odio este
desorden y no sé por dónde empezar. Trabajo, estudios, independencia, amistad,
familia, amor...
24/7. Todo está
desordenado.
Se me daba
bastante bien habitar el caos, pero esta vez me duele.
A veces, cuando
algo me incómoda, miro hacia otro lado. Y la verdad, últimamente, mire donde
mire, siempre encuentro algo de caos; habita por todas partes y me cuesta
obviarlo. Me sumo a la desesperación y a la frustrante idea de no poder
evitarlo. Hasta que empiezo a no ver nada.
Entonces, olvido
la cara del problema.
Antes, me
resultaba más fácil fingir que no me importaba; resignarme y continuar como si
nada, cargando esta mochila en silencio... Era cansado porque cada vez iba
pesando más hasta que me negué a seguir arrastrándola. Es por eso que me paré a
revisar. No pensé que se complicaría tanto.
Son estas noches
en las que me paro en el camino y me hayo pensando demasiado en los "por
qué" y los "quién". Tanto, que las palabras retumban en mi pecho
sin respuesta. ¡Cuánto desorden!
Hasta que,
escribiendo, estas líneas me alzan a vista de pájaro. Todo se ve mucho más
claro. Incluso esa niebla se eleva conmigo, soy yo. Ya no ciega, sino que moja
mis mejillas. Puedo ver la belleza de este caos en cada oportunidad que me
ofrece. Dejo de hacerme preguntas, dejo de cargar esta mochila y, simplemente, sigo caminando, observo cada detalle con amor, vuelo de vez en cuando, aprendo de algún
error, y lo más importante, voy a ser todas las versiones de mí misma.
En este viaje
estoy cambiando. Todo se mueve. ¡Es emocionante!
Comentarios
Publicar un comentario